Era de esas noches que registraba el miedo en Baja California Norte, Tijuana, frontera con San Diego, Estados Unidos. 
Ya esperaba encontrarme con esa violencia cuando me hablo mi amigo Margarito quien cubre nota roja en Tijuana. Ya era de noche y las luces rojas estabas encendidas, la alerta, cuando entre a un barrio conocido como el fresno, de lejos miraba una casa, no nos dejaron pasar al escenario del crimen, por eso veía como la policía hacía los apuntes y  otro policía apuntaba con su dedo hacía el muerto mientras una familia lloraban cuando les explicaban el asunto . Al parecer era una pelea que acabaron con las balas en un sólo cuerpo. No supe quien fue y quien huyo. 
Unas horas después, Margarito tuvo otra llamada sobre un baleado en otro barrio, corrimos hacía ahí. El miedo se me acercaba al ver un barrio tan oscuro y era una zona de clase baja. Pregunte si era verdad que habían baleado a la persona. Y se hizo un silencio al ver por la ventana delantera del coche, mirando como nos acercábamos a la escena y los policías parados mirando a los forenses haciendo sus deberes. Entre drogas y venganza pudo haber sido la causa. 

Tijuana parece una cuidad donde los crímenes ya no importan en los barrios marginados.




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